Norah Magazine con Alejandra Vallejo-Nágera

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Hablar con Alejandra Vallejo-Nágera es un ejercicio delicioso por su discurso lúcido y pedagógico. Sus palabras, inteligentes y llenas de intensidad, dibujan a una mujer fascinante.


Entrevista Norah • Colabora Bárbara O´Donnell Chávarri • Fotografía Antonio Cordero Barragan • Estilismo Úrsula Sardonia • Peluquería Aguilar Delgado • Espacio Fundación Lázaro Galdiano • Joyas San Eduardo Joyeros • Trajes Jorge Vázquez • Zapatos Ursula Mascaró

P. Siendo miembro del Instituto Coca-Cola de la felicidad es inevitable que la preguntemos ¿qué es para usted la felicidad? ¿De qué depende y qué nos hace felices? R. Existen tantas definiciones de felicidad como personas, ya que aun en las situaciones más adversas, la mayoría de los seres humanos experimentamos, en algún momento de nuestra vida, un estado de bienestar y de dicha. Cómo se alcanza este estado, la intensidad y duración del mismo varían enormemente de un individuo a otro. Lo que sí es común es que nos sentimos felices cuando confluyen objetivos, talentos personales y oportunidades. No es algo que cae como una lotería. No guarda mucha relación con el azar ni con la exaltación. La gente se define feliz cuando se siente amada, segura y útil.

P. Si la felicidad está estrechamente ligada al logro de nuestras metas, ¿qué pasa cuando estas no se consiguen o cuando tu vida personal y/o profesional no es la que habías soñado y para la cual te habías preparado y luchado? R. Plantearse objetivos es importantísimo y es un síntoma de inteligencia y de madurez. Nos ayudan a crecer, a aprender, a progresar. Ahora bien, es preciso que tales metas sean realistas y que hagamos el esfuerzo de dar los pasos necesarios para aproximarnos a ellas. Hay una diferencia enorme entre imaginar y crear. Algunas personas sueñan con metas grandiosas, pero no se mueven en esa dirección, como si esperasen que la suerte sea la que haga el trabajo. Tienen bastantes más probabilidades de ver incumplidos sus anhelos que aquellos que dejan lo que tienen para ir a por lo que quieren, con el correspondiente riesgo que esto supone. Puede que, tras dar algunos pasos, el individuo comprenda que no se dirige exactamente al camino que se planteó inicialmente. En ese momento puede elegir otra opción, pero, sin duda, el haber llegado hasta allí le ha permitido aprender y ganar una experiencia que no tenía en el inicio.

P. ¿Cómo dice el refrán, “quién la sigue la consigue”, o mejor cambiar de metas resignarse, o autoengañarse… ? R. Es importante tener en cuenta que lo que no funciona va a seguir sin funcionar… a no ser que cambiemos algo. He aquí el desafío: cambiar. Se trata de una de las cosas más difíciles para los seres humanos porque exige dejar atrás algo que, si bien no nos hace felices, sin embargo, ya lo conocemos y, por tanto, lo terminamos aceptando como algo inevitable. En definitiva, nos acomodamos. Es un gran error. Hay que ir a por lo que se quiere, sí, pero eso siempre entraña una elección y una renuncia.

“La soledad es la enfermedad más triste que puede padecer el ser humano”

P. De la misma forma que entrenamos a nuestro cuerpo para sentirnos bien, ¿podemos entrenar a nuestro cerebro para que cada día seamos un poquito más felices? Usted que es experta en la materia, por favor, díganos una serie de pautas que todos desde nuestras casas podríamos practicar y convertirlas en sano hábito de nuestro día a día. R. La inteligencia es un regalo que nos hace el cerebro para que resolvamos problemas. Nos permite comunicarnos, aprender, amar y entender adecuadamente a los demás. Es cierto que necesita entrenamiento igual que el cuerpo, pero estos ejercicios no sólo son cognitivos, también afectivos. Por un lado podemos adquirir sabiduría ampliando nuestras experiencias vitales, nuestros retos o nuestra formación académica, pero tan importante como lo anterior es decidir que la proximidad a otros seres humanos es buena y que para lograrla es preciso empatizar, sentir compasión, saber consolar y recibir consuelo, agradecer, perdonar.

P. ¿Cómo influye la soledad en la felicidad? R. La soledad es la enfermedad más triste que puede padecer el ser humano, pero, en realidad, bien mirada, es sencillo comprender que muchas veces es autoimpuesta. La persona simplemente espera que sean los demás los que se acerquen a ella, le tiendan una mano y le saquen de su aislamiento. Lo curioso es que siempre hay gente que acude en su auxilio o atiende a su demanda y, ¡oh sorpresa!, encuentran que el solitario adopta una actitud en la que parece que él les está haciendo un favor. No es extraño que los ayudadores terminen yéndose a otra parte. No quiero con esto quitar importancia a la pérdida terrorífica de un cónyuge, hijos, familia, amigos. Es, sin duda, un drama, algo muy trágico que hace sufrir muchísimo. El luto hay que vivirlo, pero también hay que aprender a vivir cuando ha pasado un tiempo desde el luto. Cualquier ser humano, aun quien ha perdido a todos sus seres queridos, puede abrir el corazón y la mente a nuevos amigos. Cuando pregunto a las personas que se quejan continuamente de estar solísimas: “¿Usted por qué no se suicida?”. Generalmente encuentran mil argumentos positivos a través de los que demuestran que, a pesar de todo, la vida y sus gentes merecen la pena.

P. En estos tiempos difíciles en el que el amor parece una utopía de las películas y novelas románticas y donde el número de familias rotas y singles aumenta de forma implacable, ¿aún es posible seducir, enamorarse, contraer compromiso, formar una familia? ¿Qué es lo que está pasando en nuestra sociedad para que las parejas cada vez aguantemos menos y qué deberíamos hacer para conseguir una felicidad estable, compartida y de sólidos cimientos? R. Hay un factor de suerte en la pareja que elegimos para vivir, pero también y hay que tener disposición de ánimo, ganas de que salga bien, y hacer el esfuerzo correspondiente para conseguirlo. Es cierto que la vorágine trepidante en la que estamos inmersos nos empuja a ser cada vez más impares, a buscar la satisfacción personal sin que nada o nadie se interponga. Esta tendencia hace que la vida en pareja, los compromisos y renuncias que ésta entraña, se perciban como un lastre. No obstante, la gente que se define más feliz afirma que lo es porque tiene una pareja estable, porque ha formado una familia o se relaciona muy bien con padres y hermanos. De todos los tests que pueden hacerse online, el más exitoso con diferencia abismal es el test de amor y pareja. Todos necesitamos amar y sentirnos amados, lo que pasa es que algunos, una vez lo logran, se olvidan de reconocer lo afortunados que son y comienzan a desear algo distinto.

“Plantearse objetivos es importantísimo y es un síntoma de inteligencia y de madurez”

P. ¿A quién recomendaría su libro “Psicología de la seducción” y por qué? R. El título levanta muchas expectativas, pero el contenido dista de ser un compendio de recetillas para ligar. Este libro habla de personalidad humana. Explora los nueve tipos básicos. Cada uno posee talentos específicos y también sufre puntos débiles. Sus páginas pretenden ayudarnos a comprender quién es el otro y cómo podemos llevarnos bien con él o ella. Lo manejan empresarios y todas aquellas personas que necesitan aprender a generar un clima de cordialidad, de confianza y de equipo.

P. ¿Es innata la capacidad de cautivar? R. Hay un factor genético que nos predispone a la apertura o a la introversión. Los niños más extrovertidos tienen más facilidades para hacer amigos y caer simpáticos. No obstante, los más retraídos también juegan un papel importantísimo: son excelentes observadores y unas personas con gran capacidad de conciliación. Aunque los extrovertidos tengan más éxito social, yo siempre defiendo a los introvertidos diciendo: “Si todo el mundo habla, ¿quién escucha?”

P. ¿Se puede aprender a ser irresistible? ¿Cómo? R. Todo el mundo puede aprender a resultar enormemente atractivo. Para ello es preciso conocerse y reconocerse, aminorar los puntos débiles y acentuar el potencial poniéndolo de manifiesto más veces, más tiempo y en más sitios.

P. ¿Cree en el destino o es de las que piensa que se construye a base de constancia y tesón? R. El destino hizo que yo tuviese padres extraordinarios, hermanos magníficos. Que naciese en un país en paz, que haya crecido con libertad, que tenga salud y opciones de educación. Otra cosa es cómo se aprovechan estas oportunidades que nos son dadas en la vida sin que hayamos hecho nada para merecerlas. Hay personas que han nacido en entornos muy desfavorecidos y que, sin embargo, sacan lo mejor de sí mismos en beneficio propio y de los demás. Al mismo tiempo, hay quienes teniéndolo todo, no lo valoran o lo que es peor, lo desperdician y se quedan sin nada.

“Todo el mundo puede aprender a resultar enormemente atractivo”

P. ¿Cómo afecta el estrés a nuestro cerebro? ¿Cómo combatirlo y aprender a controlarlo? R. Hay un estrés productivo que nos ayuda a tener energía para abordar adecuadamente los desafíos de la vida. Si no tuviésemos una cierta dosis de estrés correríamos serios peligros y cometeríamos imprudencias temerarias. Ahora bien, hay una gran diferencia entre este estrés productivo y el estrés tóxico. Lo distinguimos porque el último hace que situaciones inofensivas nos parezcan peligrosas. Por ejemplo, es lo que sucede cuando la persona vive como una tragedia casi letal el tener que hacer un informe de trabajo. A causa de este informe deja de dormir, come o digiere mal, tiene dolores musculares y un humor de perros. Lo llamativo es que el estrés tóxico es autoinducido. No depende tanto de las situaciones externas como de la actitud interna. Afortunadamente hay técnicas que enseñan a gestionar el estrés antes de que acabe con la persona. Yo, en particular, imparto este entrenamiento de manejo del estrés. El aprendizaje se extiende a lo largo de cinco semanas y los efectos beneficiosos duran de por vida. Los alumnos que han aprendido conmigo vienen de todos los ámbitos: deportistas de élite, empresarios, profesores, opositores, amas de casa, médicos, bomberos y personas que han enfermado a causa del estrés.

P. Una frase que la acompañe todos los días. R.“Me gusta sonreír y que me sonrían”.

P. ¿Estamos convirtiendo el cerebro en un auténtico perezoso ante el impacto de la cultura visual? R. No tenemos referencias históricas que nos ayuden a entender cómo va a evolucionar el cerebro humano con la sobredosis de sensaciones visuales continuadas y rápidas. Parece evidente que se desarrollarán más unas zonas cerebrales que otras; la interpretación del mundo a través del tacto o del oído pasará, quizá, a un segundo plano. Lo importante es que podamos seguir respondiendo a los desafíos vitales. Los avances sirven para algo; no hay que empeñarse en hacer fuego frotando dos palos cuando existen las cerillas.

P. ¿Cómo podemos motivar a los niños y a la sociedad en general a leer más y a coger hábitos saludables? R. Dando ejemplo y tomándose el tiempo y la molestia de acompañarles cuando les cueste la tarea.

P. ¿No cree que hoy en día la sociedad nos exige demasiado? Ser guapos, inteligentes, divertidos, tener una buena posición social, ganar mucho dinero… ¿No resulta demasiado estresante? ¿Cómo afecta a nuestro comportamiento y a nuestra búsqueda de la felicidad? R. La sociedad es demandante, es cierto, pero nadie nos obliga a hacerlo todo bien. Es importante priorizar, dar valor a lo que es importante y dejar de lado lo accesorio.

P. Desde el punto de vista psicológico ¿cuál cree usted que es el mal de este siglo? ¿Por qué? Y, ¿cómo podemos combatirlo? R. No hay un solo mal y, en cualquier caso, el mal no es el mismo en todas las sociedades. En algunas, lo peor es el hambre, en otras, la falta de cultura, el déficit de paz, la carencia de libertad, la proliferación de la enfermedad, la escasez de recursos naturales, la pobreza. Las hay también que están aniquiladas por la corrupción. Cada sociedad tiene su grieta.

P. ¿Tenemos una predisposición genética para ser como somos o podemos cambiar? R. Según las últimas investigaciones, la predisposición genética afecta en un 50%. El resto depende de la inteligencia y de las situaciones ambientales. Los factores hereditarios son, por tanto, poderosísimos. Lo cual no significa que no se les pueda sacar el mejor partido posible gracias a la inteligencia y a la educación.

P. Si la digo Juan Antonio Vallejo Nágera, ¿qué es lo primero que se la viene a la mente? R. Mi padre. Mi maestro. Alguien a quien debo casi todo lo que soy.

«La gente se define feliz cuando se siente amada, segura y útil.”

P. Actualmente, ¿en qué está trabajando? ¿Nos sorprenderá pronto con un nuevo libro? Si es así, ¿nos podría regalar un pequeño adelanto? R. Aunque escribo para disfrutar, no siempre disfruto escribiendo. Es una labor muy solitaria, ciertamente egocéntrica y, de un tiempo a esta parte, me gusta estar cada vez más con la gente: escucharla, entenderla, compartir, charlar y divertirme con otras personas. Mi trabajo como profesora (doy clase en tres universidades) me fascina, así como también me encanta ser terapeuta y miembro activo del equipo del Instituto Coca-Cola de la Felicidad.

P. ¿Sigue algún blog o página web? ¿Cuál/es y por qué? R. Me encantan los blogs dedicados a la salud y a la cultura que, por cierto, para mí incluye la cocina. Me entretienen mucho las webs de recetas, aunque luego no tengo demasiado tiempo para ponerlas en práctica.

P. ¿Qué opina de internet y del tiempo que le dedicamos, bien sea a buscar información, nuevas amistades…? R. Internet facilita enormemente el trabajo y ayuda a contactar con personas a las que, de otra forma, jamás verías. Me encanta saludar a través de las redes sociales a mis compañeros de colegio. Se genera un clima de simpatía enorme y da la impresión de que no ha pasado el tiempo. Pero, como en todo, también en el manejo de Internet, la prudencia y el sentido común tienen que prevalecer sobre todo.

P. Hoy en día que tanto se habla de la calidad de vida tan alta que hemos alcanzado, ¿cómo es que cada vez la sociedad demanda más la ayuda de profesionales cómo usted y hay más suicidios? ¿Qué estamos haciendo mal? R. No me parece malo que las personas sepan que pueden recibir ayuda psicológica para sufrir menos. En generaciones anteriores se padecía lo mismo o más, lo que pasa es que no se sabía a quién acudir; las tragedias se vivían en soledad, con la consiguiente sobredosis de angustia que podría haberse paliado gracias a la intervención de un profesional. Los suicidios, el maltrato y el horror abundaban por encima de los actuales, pero no trascendían a la opinión pública como ahora.

“Cambiar es una de las cosas más difíciles para los seres humanos”

P. Para terminar, ¿qué opina de la situación económica que muchas familias están viviendo en nuestro país? ¿Y de la clase política? R. La situación de déficit económico nos obliga a reinventarnos. Nos empuja a hacer cosas diferentes porque de nada vale quedarse quieto lamentándose. Hay que moverse en alguna dirección, aunque sea en ámbitos distintos de los que hemos venido abordando hasta ahora. Por supuesto, esto entraña renunciar, estar dispuesto a prescindir de ciertas comodidades a favor de un futuro con nueva proyección. Con la clase política española me siento profundamente defraudada. Me encantaría encontrar a un político que ame a España por encima de su propio poder y el de su partido. Si alguno de los lectores conoce a un político así, por favor, ¡preséntemelo enseguida!


+ Alejandra

Alejandra Vallejo-Nágera nació el 6 de mayo de 1958, el mismo día que Freud, padre del psicoanálisis. Es hija del psiquiatra Juan Antonio Vallejo-Nágera y sobrina del famoso pintor Fernando Zóbel de Ayala y Montojo.

Licenciada en Ciencias de la Educación y en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid es escritora, profesora universitaria y divulgadora científica. Ha trabajado como directora de comunicación en varias empresas multinacionales.

Cuenta con más de 35 libros publicados que giran en torno a la psicología y la pedagogía. Destacan “Psicología de la seducción”, “Tu inteligencia: cómo entenderla y mejorarla”, “Mi hijo ya no juega, sólo ve la televisión”, “El amor no es ciego: las claves del éxito amoroso” y “Tribulaciones de una madre sufridora”.

Forma parte del Instituto Coca-Cola de la Felicidad impartiendo conferencias por toda España para educar a los niños y ayudar a que se conviertan en adultos felices y saludables.


 

Preguntas cortas

Un libro: “La vida ante sí” de Émile Ajar (seudónimo de Romain Gary)
Una película: “Lo que el viento se llevó”
Un lugar: Mi casa.
Un momento: El nacimiento de mis hijas
Un olor: El de los cítricos
Un sueño: Atravesar la tercera edad con espíritu joven y en buena compañía
Una virtud: Sé escuchar y no juzgo
Un defecto: No me dejo conocer bien y puedo resultar distante
Una palabra presente en mi vida: Gratitud. ¿Por qué? Me hace sentirme afortunadísima
Un consejo: Sonríete cuando te mires en el espejo por las mañanas

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